Nota histórica: recuerdo de la noche del 16 de septiembre de 2026 en PIA ARENA MM, Yokohama.

Durante años soñé con escuchar esa música en directo. Cuando por fin llegó el momento, lo más hermoso fue descubrir quién estaba sentado a mi lado.

Desde pequeñito he amado la música. Y dentro de toda la música que he escuchado a lo largo de mi vida, siempre he sentido algo muy especial por las bandas sonoras de las películas.

Hay músicas que terminan cuando termina una película. Pero hay otras que se quedan contigo. Escuchas unas notas muchos años después y de repente vuelven imágenes, sentimientos, momentos de tu propia vida. Para mí, la música de cine siempre ha tenido algo de eso.

Y durante muchísimos años tuve un sueño: poder ver a Hans Zimmer en directo.

Pero nunca conseguía que ocurriera. Cuando venía a Japón, por una razón u otra no podía ir. Cuando estaba en España, tampoco conseguía coincidir. Y siempre me quedaba con la misma sensación: «Algún día».

Ese algún día llegó finalmente el 16 de septiembre de 2026, en PIA ARENA MM, Yokohama. Por fin estaba allí.

Un cartel de Hans Zimmer Live: The Next Level World Tour 2026 que anuncia el 16 de septiembre en Yokohama, en PIA ARENA MM.

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Pero el verdadero regalo estaba sentado a mi lado.

Por supuesto, escuchar en directo la música de Hans Zimmer era ya algo enorme para mí. Estar delante de aquella producción, de aquellos músicos y artistas, escuchando músicas que llevaba tantos años asociando a películas y recuerdos… Era un sueño.

Pero lo que convirtió aquella noche en algo mucho más importante fue otra cosa. A mi lado estaba mi hija Sonia.

Mientras la música llenaba el recinto, no solamente miraba al escenario. De vez en cuando miraba a mi hija. Miraba su cara. Pensaba en lo que estaría sintiendo ella en ese momento.

Y sentía algo muy difícil de explicar: que uno de los sueños de mi vida estaba ocurriendo y que, además, podía compartirlo con una de las personas que más quiero. Hay momentos en la vida en los que sabes, mientras están ocurriendo, que los vas a recordar siempre. Aquella noche fue uno de ellos.

Un escenario de concierto bajo amplios haces de luz amarilla, con grandes pantallas sobre los músicos.

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«Por fin estoy aquí».

El concierto fue… No sé encontrar otra palabra. Impresionante.

El sonido. Las luces. Las pantallas. La cantidad de músicos. La fuerza de todos aquellos artistas encima del escenario. Y esas músicas que había escuchado durante tantos años, de repente naciendo delante de mí.

Hubo momentos en los que simplemente me quedé mirando y escuchando. Y pensé: «Por fin estoy aquí». Después de tantos años. Después de tantas veces que no pudo ser. Esta vez sí. Estaba allí. Y Sonia estaba conmigo.

Músicos actúan en un escenario de concierto mientras un intérprete de un instrumento de cuerda tocado con arco aparece en las grandes pantallas superiores.
Una figura iluminada de forma humana, con los brazos levantados, irradia haces de luz sobre un fondo oscuro.

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Hay un agradecimiento que también forma parte de esta historia.

Cuando pienso en haber podido vivir una noche así, también pienso inevitablemente en mis alumnas. En las personas que cada día me dan fuerza para continuar enseñando y continuar bailando.

Alumnas que me escriben mensajes llenos de cariño. Que se preocupan por mí. Que tienen pequeños detalles conmigo. Que algunas veces incluso me preparan comida para ayudarme en mi día a día. Que me hacen algún regalo simplemente porque les nace.

Puede parecer que son cosas pequeñas. Para mí no lo son. Cada uno de esos gestos forma parte de la fuerza que me permite continuar.

Porque gracias a las personas que confían en mi trabajo y siguen aprendiendo flamenco conmigo, yo puedo continuar dedicando mi vida a enseñar y bailar. Y también puedo, de vez en cuando, permitirme experiencias tan especiales como la de ayer: ir a escuchar a un artista al que admiro desde hace tantos años y hacerlo acompañado de mi hija.

Por eso, aunque ellas no estuvieran allí físicamente conmigo, de alguna manera también pensé en ellas. Gracias. Gracias de corazón por acompañarme en mi camino. Muchas veces quizá no sois conscientes de hasta dónde puede llegar un pequeño gesto de cariño.

Tres percusionistas sostienen mazas junto a grandes timbales bajo una pantalla de concierto.
Una banda y un coro actúan en varios niveles del escenario bajo pantallas de concierto rojas y naranjas.

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Sonia.

Gracias por venir conmigo. Cumplir el sueño de ver a Hans Zimmer fue maravilloso. Pero ahora que lo pienso, el recuerdo más importante que me llevo no es solamente haber estado allí. Es haber estado allí contigo. Eso es lo que voy a recordar.

Dos personas sonríen en un selfi de cerca desde las gradas del recinto, con asientos del público y un escenario detrás.

Si alguna vez tenéis la oportunidad de vivir Hans Zimmer Live, os recomiendo que lo hagáis.

Ayer volví a recordar algo que siempre he sentido. Hay música que se escucha. Y hay música que te atraviesa el corazón. Ayer pude escuchar esa música junto a mi hija.

AlitaDePollo